A Andrés le indignó la indiferencia de la gente al saber la
noticia. Al menos él había creído que el español, inepto para la ciencia y la
civilización, era un patriota exaltado, y se encontraba que no; después del
desastre de las dos pequeñas escuadras españolas en Cuba y en Filipinas, todo
el mundo iba al teatro y a los toros tan tranquilo; aquellas manifestaciones y
gritos habían sido espuma, humo de paja, nada. Cuando la impresión del desastre
se le pasó, Andrés fue a casa de Iturrioz; hubo discusión entre ellos.
-Dejemos todo eso, ya que afortunadamente hemos perdido las
colonias -dijo su tío-, y hablemos de otra cosa. ¿Qué tal te ha ido en el
pueblo?
-Bastante mal.
-¿Qué te pasó? ¿Hiciste alguna barbaridad?
-No; tuve suerte. Como médico he quedado bien. Ahora,
personalmente, he tenido poco éxito.
-Cuenta; veamos tu odisea en esa tierra de Don Quijote.
Andrés contó sus impresiones en Alcolea; Iturrioz le escuchó
atentamente.
-¿De manera que allí no has perdido tu virulencia ni te has
asimilado al medio?
-Ninguna de las dos cosas.
-Y esos manchegos, ¿Son buena gente?
- Sí, muy buena gente; pero con una moral imposible.
- Pero esa moral, ¿No será la defensa de la una tierra pobre
y de pocos recursos?
-Es muy posible; pero si es así, ellos no se dan cuenta de
este motivo.
-¡Ah, claro! ¿En dónde un pueblo del campo será un conjunto
de gente de conciencia? ¿En Inglaterra, en Francia, en Alemania?
En todas partes, el hombre, en su estado natural, es un
canalla, idiota y egoísta. Si ahí en Alcolea es una buena persona, hay que
decir que los alcoleanos son gente superior.
-No digo que no. Los pueblos como Alcolea están perdidos,
porque el egoísmo y el dinero no está repartido equitativamente; no lo tienen
más que unos cuantos ricos; en cambio, entre los pobres no hay sentido
individual. El día que cada alcoleano se sienta a sí rnismo y diga: “No
transijo” ese día el pueblo marchará hacia adelante.
-Claro; pero para ser egoísta hay que saber; pira protestar
hay que discurrir. Yo creo que la civilización le debe más al egoísmo que a
todas las religiones y utopías filantrópicas. El egoísmo ha hecho el sendero,
el camino, la calle, el ferrocarril, el barco, todo.
-Estamos conformes; Por eso indigna ver a esa gente, que no
tiene nada que ganar con la maquinaria social, que, a cambio de cogerle el hijo
y llevarlo a la guerra, no les da más que miseria y hambre para la vejez, y que
aun así la defienden.
RESPUESTAS:
Este fragmento pertenece a la sexta parte del capítulo I llamado comentario a lo pasado.
Este fragmento lo podemos dividir en dos partes:
-Una primera
parte es cuando Andrés llega a casa de su tío y comienzan a conversar sobre
como es Alcolea y como le han tratado
-Una segunda parte donde explica la
situación a la que esta sometida Alcolea.
El tema del texto es el reencuentro con Iturrioz.
Andrés mantiene una charla con su tío Iturrioz sobre las
experiencias vividas en Alcolea y la sociedad.
la tesis del fragmento está al principio y en todo el fragmento
se lleva a cabo una metáfora con el pueblo de Alcolea para tratar temas
actuales.
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