“ La religión y la moral vieja gravitan todavía sobre uno
-se decía-; no puede uno echar fuera completamente el hombre supersticioso que
lleva en la sangre la idea del pecado.” Muchas veces, al pensar en el porvenir,
le entraba un gran terror; sentía que aquella ventana sobre el abismo podía
entreabrirse. Con frecuencia, marido y mujer iban a visitar a Iturrioz, y éste,
también a menudo, pasaba un rato en el despacho de Andrés. Un año,
próximamente, después de casados, Lulú se puso algo enferma; estaba distraída,
melancólica, preocupada. «¿Qué le pasa? ¿Qué tiene?», se preguntaba Andrés con
inquietud. Pasó aquella racha de tristeza, pero al poco tiempo volvió de nuevo
con más fuerza; los ojos de Lulú estaban velados; en su rostro se notaban
señales de haber llorado.
Andrés, preocupado, hacía esfuerzos para parecer distraído;
pero llegó un momento en que le fue imposible fingir que no se daba cuenta del
estado de su mujer. Una noche le preguntó lo que ocurría, y ella, abrazándose a
su cuello, le hizo tímidamente la confesión de lo que le pasaba. Era lo que
temía Andrés. La tristeza de no tener el hijo, la sospecha de que su marido no
quería tenerlo, hacía llorar a Lulú a lágrima viva, con el corazón hinchado por
la pena. ¿Qué actitud tomar ante un dolor semejante? ¿Cómo decir a aquella
mujer que él se consideraba como un producto envenenado y podrido, que no debía
tener descendencia?
Andrés intentó consolarla, explicarse... Era imposible. Lulú
lloraba, le abrazaba, le besaba con la cara llena de lágrimas.« ¡Sea lo que
sea!», murmuró Andrés. Al levantarse Andrés al día siguiente, ya no tenía la
serenidad de costumbre. Dos meses más tarde, Lulú, con la mirada brillante, le
confesó a Andrés que debía estar embarazada. El hecho no tenía duda. Ya Andrés
vivía en una angustia continua. La ventana, que en su vida se abría a aquel
abismo que le producía vértigo, estaba de nuevo de par en par.
El embarazo produjo en Lulú un cambio completo; de burlona
y alegre, la hizo triste y sentimental Andrés notaba que ya le quería de otra
manera; tenía por él un cariño celoso e irritado; ya no era aquella simpatía
afectuosa y burlona tan dulce; ahora era un amor animal La naturaleza recobraba
sus derechos. Andrés, de ser un hombre lleno de talento y un poco ideático,
había pasado a ser su hombre. Ya en esto, Andrés veía el principio de la
tragedia. Ella quería que le acompañara, le diera el brazo, se sentía celosa,
suponía que miraba a las demás mujeres. Cuando adelantó el embarazo, Andrés
comprobó que el histerismo de su mujer se acentuaba. Ella sabía que estos
desórdenes nerviosos los tenían las mujeres embarazadas, y no les daba
importancia; pero él temblaba. La madre de Lulú comenzó a frecuentar la casa, y
como tenía mala voluntad para Andrés, envenenaba todas las cuestiones.
RESPUESTAS:
Este fragmento pertenece a la séptima parte del capitulo
llamado en paz.
EL
fragmento se puede dividir en tres partes:
-La primera parte va desde la línea
1-16, la cuál refleja la tristeza de Lulú ya que su marido carece de instinto
paternal. -
-La segunda parte va desde la línea 17 -19 donde se refleja como
Lulú confesó a su marido que estaba embarazada.
-La última y tercera parte se
desarrolla en el último párrafo y cuenta como a Andrés le falta instinto
paternal.
El tema del fragmento es el
embarazo de Lulú y la falta de instinto paternal de Andrés.
Andrés
se encuentra muy preocupado pos su pareja ya que ésta quiere tener un hijo
mutuo y él no quiere porque piensa en las consecuencias negativas de los que
supondría tener un niño, pero finalmente Lulú se queda embarazada.
En
este fragmento se ve reflejado como la mujer de Andrés está triste debido a que
su pareja no quiere concebir hijos y una vez que lo consiguen ya que Andrés se
pone de mutuo acuerdo Lulú cambia tanto que éste tiene que centrarse mas a su vida
de oficio.
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